Bus informativo sobre la ideología de género / Carnaval de Canarias

Ana Gironés Bolinches

Periodista. Doctora en periodismo y profesora.

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La Fiscalía Provincial de Madrid ha pedido al juez que prohíba, de forma cautelar, la circulación e inmovilice el autobús de la asociación HazteOir.org que iba a recorrer varias ciudades con el eslogan “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen”. Se trata de un bus informativo en el que se pretendía informar y alertar sobre los peligros de la ideología de género.

Por otra parte, y coincidiendo prácticamente en el tiempo, en la gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria un drag protagonizó un “espectáculo” en el que se mofaba de la Virgen y de Jesús en la Cruz. El pretexto, según el protagonista, y lo que es peor, ganador del concurso, ha sido buscar polémica, ser transgresor. Y lo consiguió: ser transgresor, ganar el premio y abrir el telediario de TVE.  Parece que en esta sociedad “todo vale”. Ya no hay límites. “El fin justifica los medios” que decía Maquiavelo.

Todo por salir en los medios de comunicación. Y los éstos, no sólo dan la noticia, lo convierten en famoso. Mientras él dice que “no quería herir ni ofender a nadie”.  No sé qué entiende él por ofensa. Y además ha declarado que quiere ser profesor de religión en colegios concertados y privados.

Si no fuera por la gravedad de la ofensa, es para reírse. Parece un chiste malo. Los católicos estamos hartos de que siempre que “alguien” quiere crear polémica y salir en la prensa utilice la religión católica. Debe ser lo más fácil y lo que menos consecuencias negativas tiene. Con otras religiones tienen más respeto. Con los musulmanes o judíos no queda tan gracioso burlarse. Es más fácil, más gracioso y más “progre” meterse con la iglesia católica. Y qué pocos son los que salen a defenderla. ¡Qué pena! ¡Qué desagradecidos!

Sin embargo los primeros infectados con el SIDA (cuando nadie los quería atender por el miedo al contagio) acudían a centros dirigidos por monjas; lo mismo que las personas con adicciones al alcohol o drogas, o personas con problemas económicos que acuden a algunas de las asociaciones de la Iglesia como Cáritas o Manos Unidas. Pero a la hora de defender públicamente a la Iglesia de los ataques injustificados son muy pocos los que dan el paso. En fin. Allá cada uno con su conciencia.

Lo que llama la atención es la contradicción de inmovilizar el bus informativo sobre los peligros de la ideología de género y la pasividad antes las burlas contra la Iglesia en el carnaval de Canarias. Me parece desproporcionado, y que va contra la libertad de expresión, prohibir que se informe (con autobús o con el medio que sea) de los peligros de la ideología de género y no hacer absolutamente nada con el espectáculo en el que se ofende a miles y miles de católicos.

¿En este segundo caso la fiscalía no tiene nada que decir? ¿Y el resto de instituciones que tienen que velar por el cumplimiento de las leyes y el respeto a las creencias religiosas?

Yo creo que en otro países a las personas que actúan así, no les saldría gratis.

Ana Gironés Bolinches

Periodista. Doctora en periodismo y profesora.