Alcaraz defiende un eje Alicante-Elche que reequilibre la macrocefalia generada en torno a la ciudad de Valencia.

El conseller responsbiliza de la falta de vertebración a políticos e intelectuales valencianos creen que Alicante es un pueblo grande de l’Horta y la Vega Baja una avanzadilla de Murcia

El conseller de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación, Manuel Alcaraz, participó este martes en el foro Nuevo Economía Tribuna Mediterráneo, y lo hizo con una intervención contundente en defensa del “buen funcionamiento” del Consell del Botànic, aunque reconoció “lentitud” en algunos aspectos de la gestión que, en parte, achacó a la herencia recibida, pero, se mostró “muy satisfecho” de la labor realizada. En su intervención, abordó todo tipo de cuestiones de forma valiente, algo que muy pocos políticos de izquierdas se atreven a defender, entre ellas, la vertebración autonómica, a su juicio, una de las grandes asignaturas pendientes del Consell 35 años después de funcionamiento del autogobierno valenciano. Y lo achacó, en parte, a las elites de la ciudad de Valencia.

Alcaraz defendió como propuesta favorable para conseguir la verdadera vertebración “la creación de un nuevo eje Alicante-Elche que reequilibre la macrocefalia generada en torno a la ciudad de Valencia”, ya que, en su opinión, “no se ejerce una capitalidad desde la prepotencia. Valencia, para ser líder, también tiene que salir de Valencia”, y advirtió que en la provincia no hay discursos secesionistas, pese a las dificultades identitarias, la ausencia de discursos integradores y las reivindicaciones persistentes”, sino una necesidad de defender lo propio “que debe ser posible desde una comunidad plural”.

En este sentido, el conseller considera que buena parte de la no vertebración de la Comunitat Valenciana es responsabilidad de “una buena cantidad de políticos e intelectuales valencianos creen que Alicante es un pueblo grande de l’Horta y la Vega Baja una avanzadilla de Murcia”, y ello, a su juicio, favorece poco la integración en un proyecto común, y más si se tiene en cuenta que “la provincia de Alicante, muy compleja, tiene 1.800.000 habitantes, la más poblada de toda España que no es cabeza de Comunidad Autónoma”, por lo que entiende que un segundo gran eje que reequilibre el empuje del área metropolitana de Valencia sería fundamental, y que podría aportar otra visión al conjunto de comunidad, “como el dualismo lingüístico que hay que percibirlo como ventaja y no como castigo”.

No obstante, según Alcaraz, “es evidente que en una parte de la provincia de Alicante hay discrepancias sobre aspectos de la política del Consell; pero menos, ahora, que las discrepancias que hay en toda la provincia, con la política del Gobierno del Estado”, y a este respecto, defendió la  necesidad de provocar una “apertura de la sociedad civil, encerrada en la jaula del miedo o la subvención durante décadas”.

De igual manera, defendió la necesidad de “avanzar en cohesión: el crecimiento del sentimiento de pertenencia a la Comunitat, en un sentido democráticamente valencianista, en torno a reivindicaciones esenciales para el futuro”, y que, en su opinión,  son básicas para rescatar personas, para un nuevo curso económico y para asegurar una dignidad colectiva consustancial al progreso cívico, reclamando una “implicación activa en la visualización del problema valenciano son incapaces de esbozar otro modelo”.

En relación con su responsabilidad en el gobierno, el conseller ha situado la transparencia como “una pieza de políticas más amplias de buen gobierno”, y ha vinculado la transparencia a la modernización tecnológica anunciando la próxima aprobación del proyecto de ley para regular los lobbies, así como del proyecto de ley de responsabilidad social corporativa, así como su intención de dotar de más medios al Consell de Transparencia, a través del reglamento de la ley, que aún está pendiente de aprobación.

En materia de cooperación, Alcaraz, además de criticar la ‘herencia Blasco’, insistió su intención de conseguir  una asignación de fondos en torno al 0,7%, aunque actualmente, aún se está lejos de dicha cantidad, habiéndose a pasado de los  3,8 a los 18,7 millones de euros dedicados a cooperación.