Más de 70 jóvenes regresan a Valencia tras su voluntariado con misioneros “con ganas de vivir de otra manera”

Han estado en parroquias, colegios y orfanatos de Perú, Togo, República Dominicana, Mozambique y Ecuador

Más de 70 jóvenes valencianos han regresado a sus localidades de origen en la diócesis tras participar este verano, en países de América y África, en tareas de voluntariado para ayudar a misioneros, en una iniciativa organizada por la delegación diocesana de Misiones y Cooperación con las Iglesias, en colaboración con parroquias y movimientos como Juniors, entre otros.

La experiencia “es buena, vuelven contentos, con ganas de vivir de otra manera, dando las gracias por lo que tienen aquí porque conocen en ese voluntariado a personas que realmente lo pasan mal, aprenden a ver esa realidad desde la fe, a ayudarles con la oración y acompañarles, y ayudan a misioneros y valoran su labor”, según el delegado episcopal de Misiones y Cooperación, Arturo Javier García, que se encuentra aún en Ecuador.

Grupo de jóvenes en Perú, en el mes de julio

Los participantes han sido “jóvenes, la mayoría estudiantes o que están empezando a trabajar, que han tenido la idea de vivir esta experiencia desde hace tiempo y es ahora cuando tienen tiempo y dinero, porque ellos se pagan el viaje”, ha añadido.

En Ecuador el delegado de Misiones se unió, hace unas semanas, a los seis seminaristas que este verano han colaborado con los misioneros valencianos Ramón Peris, Rafael Alventosa y Rubén Cortell, y cuya vuelta a Valencia está prevista la próxima semana.

Por su lado, esta semana han regresado a Valencia tres jóvenes -dos hermanas y un seminarista- tras su estancia en Santa Rosa del Mar, en Perú, el mismo lugar al que fueron otros siete jóvenes en julio.

Jóvenes en Chókwè, (Mozambique

De Perú vuelven “con sentimiento de agradecimiento, viajas pensando que vas a ayudar y a salvar el mundo, y son ellos los que te ayudan a ti, aprendes a valorar lo que tienes aquí y a vivir agradecido por todo lo que el Señor nos va regalando”, ha explicado Esther Calabuig, valenciana de 23 años y estudiante de Magisterio.

Labores formativas y atención a hijos de enfermos de SIDA

Perú también fue el destino para 26 universitarios, en su mayoría chicas, que fueron al orfanato de la parroquia Santa María de Lurín, en la zona sur de la capital; y 13 jóvenes, en su mayoría seminaristas, que se trasladaron al Seminario de Huancavelica, en la cordillera de los Andes, en un viaje organizado por la Biblioteca Sacerdotal Almudí.

Por su lado, hasta San Juan de la Maguana, en la República Dominicana, fueron cuatro valencianos, profesores de colegios diocesanos, para colaborar en un complejo educativo, mientras que en Honduras han ayudado este verano cuatro jóvenes en el colegio y centro juvenil de las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y de María.

Igualmente, los jóvenes del movimiento diocesano Juniors viajaron a Togo, donde desarrollan, desde hace años, el proyecto “Junts marxarem en Equip”, para formar a educadores y monitores de campamento.

Por último, dos grupos de jóvenes han viajado este verano hasta Mozambique, unos al distrito de Chókwè para atender a los hijos de los enfermos de SIDA en un hospital, y otros, junto con un sacerdote valenciano, al de Xai Xai para ayudar en una escuela y comedor infantil regido por religiosos Mercedarios.