La paradoja de Sánchez: fijarse en el Botànic sin Puig

El socialismo valenciano se prepara una nueva batalla, bajo la batuta del comandante Sánchez, para destronar al ‘virrey’ Puig

Transcurrido el congreso federal del PSOE, donde el tándem formado por Pedro Sánchez y José Luis Ábalos  han cerrado una dirección 100% afín a sus intereses, los socialistas valencianos inician su proceso internos que debería concluir con una nueva dirección que  siga el camino iniciado hace cuatro años, pero, sin confrontaciones  como sucedió en aquella ocasión. En esta ocasión, a diferencia de lo que ha sucedido en Madrid, el PSPV, está en otra liga, y ella, es un espejo donde mirarse la dirección federal.

Mientras en Madrid llevan cinco años de confrontaciones sin saber cómo lanzar puentes para ser alternativa de gobierno, en la Comunitat Valenciana, el PSPV ha logrado visualizar otro modelo de gestión política. Sin haber ganado unas elecciones directamente, ni a nivel autonómico, ni en los principales ayuntamientos, el PSPV gobierna la Generalitat, y el 80% de ayuntamientos, tras veinte años de oposición y batallas internas, que ahora podrían correr peligro por querer cambiar su jinete.

Y ello, se ha conseguido sumando apoyos con otros, con los que apenas tiene relación,  como son Compromis y Podem con los que rivaliza electoramente, pero, que han sabido aparcar las diferencias para buscar los puntos en común “con el objetivo de transforma la vida de los ciudadanos., como reconocía  este lunes el propio Ximo Puig. Y, así, han articulado un pacto, prácticamente inexistente en la izquierda española, con aciertos y errores. Y que marca una hoja de ruta distinta a lo que ofrecía la izquierda, y que, según las encuestas, no está muy mal valorado, sino al contrario, principalmente por los votantes de las tres coaliciones que lo respaldan. De hecho, es un espejo con el que sueña el propio Sánchez todas las noches, aunque, paradojas del destino, no le uno de los autores del mismo.

Sin embargo, eso no vale para el ámbito interno. Una vez más los socialistas valencianos volverán a batirse en un nuevo duelo,  entre el actual secretario general, y a su vez, president de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde de Burjassot, Rafa García, que es el elegido por Pedro Sánchez para destronar al ‘virrey de Blanquerias’, que es el actual jefe del Consell, con el que líder del PSOE nunca tuvo sintonía. No será la primera vez, que Sánchez intente cargarse a un barón territorial con el que no sintoniza (en su anterior etapa lo hizo con el líder del PSOE de Madrid), aunque ahora es más complicado, pues, es el president de la Generalitat, y se podría poner en peligro el gobierno valenciano, y al Botànic, al debilitar al jefe del Consell.

La operación no es fácil, y según fuentes de Mediterráneo Press, Ábalos y Sánchez deben haber  analizado los inconvenientes y riesgos de la misma antes de autorizarla, y haberse tenido en cuenta que, en el PSPV no todo es lo que parece. Y así, como reconocieron algunos sanchistas, desde ayer con Puig, lo que vale en un momento determinado puede cambiar al 100% al siguiente minuto, dependiendo del proceso de que se trate.

Y esto ya ha empezado a pasar. Este lunes tanto Ximo Puig como Rafa García presentaron sus credenciales para la nueva batalla, que corre otro peligro cansar a la militancia de tantos procesos internos seguidos, y ya se han producido algunos síntomas que evidencia que el resultado de las primarias federales no tiene por qué repetirse. Ese proceso tuvo unas connotaciones especiales, que ahora no se dan, como el derrocamiento de Sánchez y la posterior y dolorosa abstención para los militantes socialistas en la investidura de Rajoy.

Y eso ahora, no se produce, y si acaso, quien sería la victima sería el jefe del Consell a quien le quieren mover la silla, una baza que puede influir en el nuevo proceso, como le sucedió con Sánchez, pero, además, en esta ocasión, debilitando las opciones de gobierno del PSPV. Y eso Puig, lo puede aprovechar,  así como su fortaleza que no es otra su esencia de izquierdas, sustentada por el Pacte del Botànic, el gran sueño de Sánchez hecho en realidad, por quién él considera su adversario a derrocar, en lugar de establecer una alianza que podría reforzar las opciones de gobierno del propio líder del PSOE.

El jefe del Consell ha sido el primer en salir a la arena política este lunes. En la presentación de su candidatura, realizada en el Jardín Botánico donde se firmó el sueño de Sánchez, no dudó en destacar sus fortalezas, el propio Botànic y los apoyos procedentes del sanchismo. Allí, estuvieron la consellera de Sanidad, Carmen Montón, a la que algunas quinielas volvían a situar este fin de semana en la dirección federal, y la cúpula entera de la corriente Izquierda Socialista, salvo Andrés Perelló,  con el portavoz parlamentario, Manuel Mata,  el alcalde de Torrent, Jesús Ros, y el histórico dirigente,  Vicent Garcés. Todos ellos, dejaron un mensaje claro: “cada proceso es diferente. En Madrid con Pedro Sánchez y aquí con Ximo Puig, porque no hay más proyecto de izquierdas que el Botànic”. Tampoco faltaron muchos alcaldes que sintonizaron con Sánchez en el anterior proceso como el primer edil de requena, Mario Sánchez.  Y parece que no serán los únicos, pues, también se podría sumar otro de los hombres fuertes campaña sanchista, como el teniente alcalde de Quart de Poblet, Bartolomé Cifuentes, o la cúpula provincial de Castellón, con Francesc Colomer, a la cabeza, cien por cien de Puig, aunque en las primarias federales se abrazaron al sanchismo.

Puig  al contrario que Sánchez sí que ha aprovechado las virtudes del líder federal del PSOE al que públicamente volvió a ofrecer cortesía, a pesar de ser uno de los únicos barones territoriales con los que no se ha reunido. Y, de hecho, el mensaje de campaña era cien por cien sanchista: “l’esquerra en marxa”, un apelativo al Consell del Botànic como proyecto progresista y de izquierdas que lleva dos años dando frutos.  Y no sólo se quedó ahí, Puig también se presentó como el defensor del militante y de la democracia interna: “fuimos los primeros en pedir un militante, un voto, y en ser elegidos en unas primarias abiertas, a simpatizantes y militantes”.

Candidatura de Rafa García

Frente a ello, el alcalde de Burjassot, Rafa García, la persona elegida por Sánchez para destronar al ‘virrey Puig’ se presentó en la sede Blanquerías, arropado por decenas de militantes socialistas y por la diputada autonómica Mercedes Caballero, el ex  alcalde ilicitano, Alejando Soler, y el alcalde de Xirivella, Michel Montaner, Susana Ros e Isabel García.  Y lo hizo al estilo sanchista apelando al militante: “quiero hacer más partido”, y evitar que “cuatro estén tomando las decisiones importantes” en el seno de la formación. Es decir, su mensaje no es otro que romper con el poder establecido, el mismo que usó Sánchez, con el objetivo de retener el voto obtenido en el proceso de primarias federales, aunque no parece fácil retenerlo, lo que podría ser un riesgo para la recién estrenada dirección federal.

García ha tratado de salvar a Sánchez y a Abalos del proceso, conscientes del riesgo que supone la embestida, y, a pesar de contar con su respaldo, asegurando que “ha sido una decisión meditada y personal”, y no una maniobra de Ferraz: “no he hablado con Sánchez de esto. Ni entendería que Madrid se entrometiera en la vida de la federación valenciana”.

No obstante, el aspirante ha llegado a recriminar a Puig sus decisiones contra Sánchez: “se han tomado decisiones como abandonar la ejecutiva federal (en la operación de derribo contra Sánchez) sin consultar a la militancia”, y también, le ha reprochado que “apenas se ha convocado al comité nacional”, el máximo órgano decisorio entre congresos.

En su discurso, ha justificado su paso adelante como una forma de trasladar al PSPV “el entusiasmo y la movilización” generados a nivel estatal con las primarias que han llevado a Sánchez a la cúpula del partido. Así, se ha presentado con un discurso buscando el protagonismo de las bases, defendiendo que “el militante ya no está para pegar carteles y pagar cuotas. Hay que empoderar a las bases e impulsar el partido. Necesitamos una organización viva, reforzar la vida orgánica para que también mejore la gestión en las instituciones”.

De igual manera, ha apostado por un discurso distinto a las prácticas habituales del PSOE, que se disgregue la secretaria general del PSPV de la Presidencia del Consell, ya que “a acumulación de cargos “no es buena” para el partido, apostando por una separación de cargos.

En este sentido, García ha asegurado su intención de  claro que la única manera de pactar una lista de integración es que Puig renuncie a la secretaría general para ser presidente, un cargo con carga simbólica pero sin poder real, y ajeno a la historia del partido, asegurando que “son nuevos tiempos”, en los que “el Gobierno autonómico está haciendo un buen trabajo pero el partido a nivel orgánico está parado”.

Sin embargo, el candidato ha asegurado que comparte la política que el Gobierno valenciano, encabezado por Puig, está llevando a cabo, pero cree que el president debe “dedicar mucho tiempo al Consell y esto no puede ir en detrimento de la actividad de partido”, y entiende que en el caso de venciera su candidatura “no debería dimitir como presidente”, a pesar de las continuas preguntas de la prensa sobre este aspecto.

Preguntado por si cree que Puig sería un buen candidato a la Presidencia de la Generalitat en 2019, ha reconocido que sí y que la prioridad es que haya un socialista en el Ejecutivo valenciano.

Asimismo, ha insistido en que una candidatura alternativa al actual secretario general del partido no “debilita” su posición en el Consell y ha asegurado que se equivocan quienes “quieren hacer ver a la militancia que un proceso orgánico tiene que ver con la institución”.