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El PP al borde del abismo: Dimisión de Rajoy o Sánchez presidente

Pedro Sánchez asumirá este fin de semana la Presidencia de Gobierno, salgo que Mariano Rajoy dimita antes de la votación prevista para el mediodía del viernes y paralice la moción de censura

Error de cálculos en las entrañas de Moncloa. Al menos, eso se desprende de la evolución de la primera jornada de la moción de censura contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que se ha encontrado al filo del medio día sin los apoyos necesarios para derrocarla. Y es que, un debate al que el jefe del ejecutivo acudía con la sensación de cubrir un amargo trámite se convertía posiblemente en el final de su mandato, sólo una dimisión in extremis  del presidente evitaría el triunfo de la moción de censura. Eso sí, una parte de la cúpula del PP insistía en una resistencia poco útil que únicamente conseguiría convertir a Rajoy en el primer presidente derrocado por el Congreso.

Así, quedó en evidencia con las primeras intervenciones del propio aspirante, Pedro Sánchez, y de los distintos portavoces parlamentarios. La clave se produjo a mitad de la mañana, al mismo tiempo que Zirenin Zidane  anunciaba su marcha del Real Madrid, tras la primera intervención del dirigente socialista, donde en un guiño directo al Partido Nacionalista Vasco (PNV) se comprometió a “mantener los presupuestos que no son los míos, pero que deben dar estabilidad”. Un gesto que lo cambio todo, y hizo que el propio aspirante se saliera del hemiciclo al terminar su intervención para dialogar con el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en  los pasillos del Congreso de los Diputados y visualizar esa nueva alianza parlamentaria. Y al que luego se sumarían el resto de fuerzas nacionalistas, como Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y el PDCAT, la antigua convergencia.

Y no fue casual este gesto, ni este cambio de actitud del PNV. Había un trabajo realizado a lo largo de las últimas horas y últimas días, y en el mismo, intervino uno de los expertos socialistas en la materia, el número dos del PSOE, y secretario de organización, José Luis Ábalos, a quien Madrid aún no conoce en estos asuntos, pero sí en el PSPV, donde es conocido por su afán estratégico negociador. Se trata del hombre que ha cambiado el perfil de Sánchez hacia hombre de estado, y que lo ha convertido en el próximo presidente del gobierno, salvo algún cambio de última hora.

Sánchez realizó una intervención en la que trató de ofrecer un mensaje de estado sin contundencias, ni estridencias para no enturbiar ni asustar a la economía. El líder socialista trató de romper todas las críticas hacia su persona, como el querer ser presidente del Gobierno a cualquier precio, como bien le dijo Rajoy. Y con rapidez le contextos “dimita, porque su tiempo se ha terminado” a la vez que le recordó a Rajoy todos los casos de corrupción. Y junto a ello, el líder del PSOE presentó su programa de gobierno centrado mejorar “las rentas bajas estancadas, la mejora de la desigualdad salarial, impulsar el apoyo a pymes y autónomos que están prisioneros de los impuestos, así como la necesidad de reducir las listas de espera en la Dependencia”. Con ello, el socialista avanzaba que su gobierno sería cortó, pero no instrumental, es decir, que no sólo iba a buscar unas elecciones, sino que aspiraba a marcar el inicio de una nueva etapa política en España.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a contestado a Sánchez que no piensa dimitir mientras no pierda la confianza del Congreso o de los ciudadanos. En su opinión, «en democracia un dirigente político se va cuando lo dicen los electores o cuando lo dice la Cámara y por eso estoy yo hoy aquí».

De este modo, ha rechazado la petición del líder socialista, Pedro Sánchez, que hasta en tres ocasiones le ha animado a dimitir antes de que se vote la moción de censura. Es más, Rajoy ha dicho que por qué tiene que dimitir él cuando tiene la confianza tanto del Congreso como de los votantes. «¿No le parece que lo razonable es que dimita cuando pierda alguna de ellas?», ha abundado.

A pesar de ello, según distintas fuentes consultadas por Mediterráneo Press, a Rajoy únicamente le quedaba una alternativa: dimitir. Y ello fue el mensaje que le trasladó el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención por la tarde, a la que no asistió el presidente del Gobierno en un gesto de derrota. Mientras tanto Rajoy, reunido en un restaurante con su equipo de asesores y las ministras María Dolores De Cospedal, a su vez secretaria general del PP, y Dolores Monserrat, mientras la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría, controlaba el debate.

Pero, de momento, esa dimisión no se ha producido. A la conclusión del debate Dolores De Cospedal aseguraba en el Congreso de los Diputados que no se produciría, “porque no serviría para nada”, pues, abarataría una investidura por el cauce normal. Sin embargo, distintas fuentes consultadas, no lo descartaban a lo largo de las próximas horas, pues, “permitiría ganar tiempo” y “controlar los tiempos”, algo en lo que insistió el líder de Ciudadanos en su intervención.

La dimisión, según distintas fuentes, evitaría a Rajoy ser el primer presidente derrotado en una moción de censura. Por ello, según dichas fuentes, permitiría crear una hoja de ruta algo más amable y afín a los intereses populares. Por el contrario, quienes defendía la postura de la no dimisión apostaban por un mantener la misma estrategia que la de los últimos años: la del miedo a un gobierno Frankenstein junto a nacionalistas, independentistas y extremistas de izquierda. Pero, según los defensores de la dimisión, ésta ya no tendría los mismos efectos de antaño, y si fuera así beneficiaría a Ciudadanos.

Duro debate entre Rivera y Sánchez

Despejada la incógnita del PNV. El debate vespertino más allá de conocer el sí de los nacionalistas e independentistas catalanes a la moción, quedó el debate entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha reprochado a Rivera sus “contradicciones” y “cambio de discurso”. Según ha dicho, hace unos meses Ciudadanos estaba decidido a «desestabilizar al máximo posible» al Gobierno de España hasta la convocatoria de un adelanto electoral en las conversaciones que los dos partidos mantuvieron en torno a la moción de censura.

Rivera en su intervención ha ofrecido a Pedro Sánchez que rectifique y acepte la propuesta que le plantea, pare la moción de censura y pacte con Ciudadanos unas elecciones a corto plazo, para no tener que apoyarse en los que han intentado dar «un golpe de Estado» en Cataluña. Según ha dicho, «no estamos de acuerdo en que la solución sea que Bildu, los antiguos amigos de Batasuna, o que el señor Puigdemont o Torra, tomen las riendas de nuestro país», ha dicho Rivera en su intervención, después de ofrecer también a Rajoy una salida acordada con una fecha para las elecciones.

Rivera dice a los partidos independentistas y nacionalistas aprovecharán el futuro gobierno que ha calificado de «Frankenstein», para «violar derechos y libertades mientras puedan antes de que se convoquen elecciones generales”.

Sánchez ha desvelado que en las conversaciones entre el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, y el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, la formación ‘naranja’ adelantó que no iban a aprobar el techo de gasto de los Presupuestos de 2019 que debía presentar próximamente el Gobierno, y también estaba determinado a levantar el veto a muchas de las leyes que presentó la oposición en esta legislatura y bloqueó el Gobierno de Rajoy con el apoyo de los ‘naranjas‘.

Sánchez ha hecho estas revelaciones, extraídas de unas conversaciones privadas entre Ábalos y Villegas, para dejar en evidencia a Rivera, que «presume de que es una persona leal al PP y al Gobierno». El líder socialista y candidato a la Presidencia del Gobierno también ha asegurado que Ciudadanos se negó a apoyar una moción con él como candidato porque sólo aceptaba negociar una moción con un candidato independiente.