Banalidad informativa

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación

Ahora se está celebrando el juicio de Juana Rivas por el presunto secuestro de sus dos hijos cuando vivían con el padre, al que ella tacha de maltratador. Y lo hace con menos revuelo noticioso que en el momento de los hechos que son juzgados.

Es que cada suceso tiene su instante informativo, incluso de sobreexposición mediática, podríamos decir, en el que los medios muestran y analizan lo ocurrido hasta la saturación, hasta que el ciudadano queda ahíto de la sobredosis informativa.

Esto pasa con los acontecimientos criminales, claro está, ya sea el asesinato del niño Gabriel Cruz o la salvaje actuación en grupo de La Manada.

También, por supuesto, en otro tipo de episodios, ya sean políticos, como el Brexit o las actuaciones de Donald Trump, o sociales, como la crisis de los inmigrantes abandonados en el Mediterráneo o los niños atrapados en una cueva en Tailandia.

Pero la rapidez en esta sociedad de comunicación instantánea y la voracidad con que se consumen las noticias hacen que unas informaciones sustituyan velozmente a otras y las encubran con nuevos acontecimientos sin que hayamos asimilado los anteriores.

Pasa, por ejemplo, con el tema de la corrupción política. Todos los días hay noticias sobre ella, las cuales acaban por superponerse, hasta que en vez de estar correctamente informados del tema nos hacemos un lío de órdago: ¿quién es el que ha acabado condenado?, ¿o es que sólo estaba imputado?, ¿le han absuelto?, ¿realmente está en la cárcel?, ¿ha devuelto algo de la pasta que robó?, ¿o es que ha prescrito su delito?

El hecho de que nos hagamos semejantes preguntas indica que tenemos acceso a más información que antes, sí, pero que, a la vez, quizás estamos peor informados que nunca.

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación