“Influencers”

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación

He llegado a una conclusión que ustedes conocen mucho mejor que yo: que estos artículos no sirven para nada.

Me entero de que sólo cuando un bloguero consigue 75.000 seguidores en la red puede vivir de ello. Entonces obtiene publicidad, patrocinadores de los contenidos que ofrece, etcétera, etcétera.

Me parece lógico y hasta moralmente aceptable. Con una salvedad: resulta que el citado bloguero (o un especialista al que él acuda) puede comprar esos falsos seguidores o inexistentes likes y retweets informáticos o lo que le dé la gana. Una empresa en Rusia, por ejemplo, se dedica a esas trampas cibernéticas y los mayores influencers no son tales sino unos impostores de tomo y lomo.

Internet ha conseguido, pues, que lo importante no sea lo que realmente es, sino lo que parece, aunque resulte más espurio que un duro sevillano de los antiguos.

Los blogueros que nos exponen sus al parecer interesantes vidas en YouTube, Insta Gram y otros pueden resultar, además, unos falsarios absolutos y que nos cuentan sólo lo que interesa a las audiencias y no lo que les ocurre a ellos en realidad.

Se trata del mismo principio de la manipulación política que llevó al triunfo electoral de Donald Trump (dicen), inventándose noticias que se filtran como buenas en los perfiles, los intereses y las páginas de influencia en los potenciales electores.

Luego, claro, esos amos y señores de las redes informáticas chantajean desde a los políticos hasta a los bares de copas, diciéndoles que como no les paguen los ponen a parir.

Lo siento, pero ése no es mi mundo: prefiero que me sigan leyendo sólo mis hijos y el vecino del quinto, como hasta ahora, pero sabiendo al menos que lo que les digo es verdad.

 

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación