Homenaje a los ingenieros constituyentes

El pasado 29 de octubre tuvo lugar en el Instituto de la Ingeniería de España un homenaje a los ingenieros que fueron diputados y senadores de la legislatura constituyente. El acto contó con la intervención, entre otros, de Rodolfo Martín Villa en nombre de los ingenieros diputados y senadores de la legislatura 1977-1979 y Miquel Roca, uno de los ponentes de la Constitución; y lo clausuró Josep Borrell, que entre otras titulaciones es ingeniero aeronáutico. Puede verse el vídeo del mismo en el canal de Youtube y, desde luego, recomiendo encarecidamente su visionado. No les llevará más de una hora. El acto fue una reivindicación de muchas cosas. Una reivindicación de la Constitución donde Miquel Roca afirmó que “cabe todo lo que puede caber desde el respeto de unos a otros y a las formas del Estado de Derecho”, o Josep Borrell afirmó que “nuestra Constitución nos ha dado el mayor periodo de paz desde la batalla de Trafalgar”. Y también tuvo, como era de esperar dada la naturaleza del acto, una reivindicación de la necesidad de la ingeniería en la política, donde el señor Borrell aportó un dato preocupante: de pasarse en aquella legislatura constituyente a un porcentaje de un cinco por ciento de diputados y senadores ingenieros se ha pasado a un cuatro por ciento actual. Es decir, que hemos ido a peor. Cuarenta años después de aquella legislatura no sólo no ha aumentado el porcentaje de ingenieros diputados y senadores, sino que ha disminuido.

En los años sesenta y setenta no era nada fácil estudiar una ingeniería superior. Se requería, como es lógico, un expediente académico excelente, pero además una disposición de medios económicos mucho más importante que en la actualidad. Ser ingeniero era pertenecer a una élite social y era reducido el número de familias que podían costear estudios de ingeniería para sus hijos. Afortunadamente la situación ha mejorado mucho y existen mecanismos que permiten que un porcentaje mucho mayor de la población pueda acceder a estos estudios, entre ellos un mayor número de Escuelas de Ingeniería a lo largo y ancho de nuestra geografía que facilitan esta accesibilidad.

Y sin embargo el porcentaje de ingenieros diputados y senadores no sólo no ha aumentado, sino que incluso disminuye. Sería interesante, a estos efectos, comprobar la evolución que han seguido el resto de titulaciones universitarias. Cuarenta años después, inmersos en una sociedad llena de facilidades para acceder a los estudios universitarios, no sorprendería que el nivel académico de sus señorías no haya aumentado e incluso haya disminuido. ¿Qué ha pasado entre medias? Quizá el desprestigio de la política, que favorece que quien pueda ganarse bien la vida en otros ámbitos no se meta en estas lides. No hay que olvidar que en los puestos de gobierno corporativo y de alta dirección en la empresa privada los sueldos son generalmente muy superiores. Quizá  el nocivo fenómeno de la profesionalización de la política, que ha permitido medrar a chavales que han pasado de las juventudes del partido al coche oficial sin acabar siquiera sus estudios. Quizá la tradicional resistencia que tenemos los ingenieros a estar en primera línea de la actualidad. Quizá una combinación de todos estos factores y alguno más que se me escapa.

El caso es que es necesario que haya más presencia de ingenieros en política. Se necesitan más mentalidades analíticas y más visión de Estado y menos voceros sin vida profesional más allá del partido, dispuestos por ello “a todo” con tal de mantener el cargo y la prebenda. Como sabiamente afirmo en el acto Rodolfo Martín Villa “Necesitamos más ideas y menos ocurrencias, más propuestas y menos protestas”. Ciertamente en la ingeniería no estamos a salvo de contar con un porcentaje de demagogos, que además probablemente serán los que mayoritariamente se dediquen a la política. Pero no podemos permitirnos no contar con el bagaje tecnológico que brinda la ingeniería en los puestos de decisión de las instituciones. El futuro será digital, o no será. Y cuantos más ingenieros estén en el poder legislativo, con mayor sencillez se incorporará la agenda digital a nuestras vidas. Y sobre todo ingenieras, cuya presencia en niveles altos de la política afortunadamente está aumentando pero aún tiene que aumentar mucho más.

Eduardo Echeverría García

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Especialista en cuestiones hídricas.