JM

 

Cuando el jilguero no puede cantar

Cuando el poeta es un peregrino

Cuando de nada nos sirve rezar

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

“¡Serrat, canta en catalán, que estamos en Barcelona!”

JM pide a los músicos que paren de tocar y responde, visiblemente irritado, al espontáneo:

“Mire, siempre hay alguien que viene despistado a un espectáculo. Este disco fue compuesto en castellano hace 47 años y este espectáculo lo repasa de arriba a abajo. Sé perfectamente que estoy en Barcelona, seguramente lo sepa antes que usted. Y desde antes que usted estoy trabajando por esta ciudad.

Le pido que me deje hacer mi espectáculo tal y como está diseñado. Le aseguro que es la primera vez que tengo que parar el espectáculo, que ha girado por todo el mundo, porque alguien diga algo así. Es increíble que en los tiempos que corren haya gente que no lo entienda. Se puede sentir usted orgulloso”.

Ovación cerrada del público y JM siguió con su recital.

Lo mollar de esta anécdota no es la evidente falta de educación del espectador. De maleducados andamos bien servidos. El fondo del asunto es que, tanto en Cataluña, como en la Comunidad Valenciana, como en Baleares, unos individuos están imponiendo o intentando imponer una lengua en todas las esferas de la sociedad. Que un imbécil se plantee increpar al mismísimo Serrat por el idioma en el que cante da una idea del nivel de degeneración que hemos alcanzado.

¿Donde está la libertad de elección?. El que suscribe no lo sabe con certeza, pero sí sabe, sin ningún género de duda, donde no está. Quien le iba a decir a JM, que sufrió censura por cantar en catalán, que se convertiría a sus años en el último fichaje del “team facha”. ¿Quién será el siguiente? Tal vez Sabina, taurino hasta las trancas. Ándate con ojo Joaquinito. Veo tu canción “De purísima y oro” como la próxima en sufrir la neocensura. Cuanta mariconez, que diría la Torroja.

Eduardo Echeverría García

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Especialista en cuestiones hídricas.