Los partidos afrontan el día de reflexión para movilizar a los indecisos ante unas elecciones que fijarán el mapa político

Esta situación, según algunos expertos, puede provocar un descenso de la participación que puede rondar entorno al 65% de los votos.

Conscientes de que estas elecciones municipales clarificará el mapa político valenciano, los candidatos a las principales alcaldías  afrontaron el día de reflexión para movilizar a los indecisos a través de las redes sociales. Así, lo comentaba el viernes por la noche un responsable institucional de redes sociales de uno de los partidos: “mi trabajo no termina hasta el domingo”.

Y es que el día de reflexión es un día más  para movilizar indecisos, aunque no se puede pedir el voto. Y ello, es lo que hacen todos lo partidos evidenciando que la ley electoral se ha quedado fuera de juego, pues, mediante diversas estrategias  todos los partidos aprovechan el día de reflexión para movilizar a sus votantes e indirectamente  pedir el voto. Algo que puede conseguir electores indecisos, tras una previsión de votantes entorno al 65% de los electores.

Este año la final de la Copa de Rey fue la excusa para movilizar al electorado. Cada uno  usó una estrategia distinta, pero, como decía un veterano dirigente socialista, la ley electoral está trasnochada y fuera de la realidad del siglo XXI. Mientras que el alcalde, Joan Ribó, sorprendió al acudir por primera vez, en cuatros años a un evento deprotivo que no le interesaba, y el aspirante de Ciudadanos, Fernando Giner viajaban a Sevilla para presenciar la Copa del Rey, Sandra Gómez y María José Catalá aprovechan por ver la final en Valencia junto a los ciudadanos en la zona habilitaba del Turia.

Además de las nuevas tecnologías, la clave del uso de las redes sociales para movilizar las redes sociales el día de reflexión era la importancia del día, pues, la cita electoral municipal permitirá  clarificar el mapa del reparto del poder valencia que se concretó el pasado 28 de abril, en el que el bloque de izquierdas superó al de derechas por algunos miles de votos. Además, servirá para acabar de repartir del poder institucional como sucedió en 2015, donde Compromís y el PSPV se apoyaron para sostener los gobiernos del cambio en la ciudad de Valencia, la Generalitat la Diputación de Valencia y numerosos ayuntamientos.

En el caso de Valencia capital, la joya de la Corona, si Compromís vuelve a ser la fuerza más votada de la izquierda, la coalición valencianista confirmaría su posición de fuerza en una ciudad que el PP perdió hacer cuatro años tras 24 años de hegemonía absoluta.  Las encuestas sonríen con el PSPV-PSOE que rivaliza por el PSPV-PSOE por poner el alcalde, que será el  partido más votado.

Por el contrario, el PP-CV corre el grave riesgo de seguir con el declive visto en las elecciones generales y autonómicas, a un paso de la marginalidad. Ciudadanos le quiere disputar la hegemonía en el centro derecha. Vox es toda una incógnita, podría no llegar a entrar en la corporación, y Unidas Podemos podría ser otra vez el tercer socio del gobierno municipal.

De esta mnaer, las encuestas apuntan a una reedición del denominado Pacte de La Nau, entre el Compromís, PSPV y Unides Podem, frente al bloque de las derechas del PP-CV, Ciudadanos y Vox.

Junto a Valencia, hay otras 13 ciudades que van a definir el reparto del poder municipal: Alicante, Castellón, Elx, Orihuela, Benidorm, Torrevieja, Alcoi, Alzira, Sagunt, Gandia, Xàtiva, Vila-real y Torrent. Son todas ciudades estratégicas al definir el poder político en cada una de las tres provincias, y cuyos gobiernos se configuran casi siempre con el visto bueno de las direcciones autonómicas de los partidos en liza. Muchas de estas localidades, antiguos feudos populares, cayeron del lado de la izquierda en 2015, y habrá que ver si se mantienen o el bloque de derechas logra recuperar alguna de ellas. En la mayoría de estas ciudades como Torrevieja, Elche, Gandía apuestan por la continuidad de gobiernos progresistas

Alicante será la ciudad  más difícil de gobernar. Todas las encuestas apuestan por un primer puesto para la alcaldía del PP-CV, secundado por otros municipios. Aquí, la prioridad sería reeditar el pacto, donde el actual alcalde popular, Luis Barcala, tendría que ceder el bastón de bando a la aspirante de Ciutadanos, Mari Carmen Sánchez, que sería la nueva alcaldesa.

En las diputaciones provinciales el empuje de las izquierdas a nivel municipal puede tener una funesta traducción para las derechas si logra conquistar las diputaciones de Castellón y Alicante, dos instituciones de enorme proyección en estas provincias, donde  las derechas se quedarían prácticamente sin poder institucional en la Comunidad Valenciana. El efecto sería letal para el PP, que ya no retendría ninguna institución importante en esta geografía.

Por su parte, las comarcas valencianas convirtieron a  Compromís en un partido que se ha hecho fuerte en las comarcas del interior de la provincia de Valencia y del norte de Alicante como La Ribera Alta, La Safor, La Vall d´Albaida o las Marinas. En el resto de las comarcas, a excepción de La Vega Baja, donde ganó el PP, fueron para el PSPV. Este reparto del poder municipal a nivel comarcal ayudará a visualizar mejor cómo en esta autonomía.