Los partidos solo optan por mujeres en casos de ‘urgencia’

Inés Arrimadas podría convertirse en la única líder de un partido nacional en nuestro país si finalmente resulta elegida para sustituir a Albert Rivera.

Tras los pésimos resultados de Ciudadanos en las elecciones del pasado domingo y la dimisión de Albert Rivera, en el partido se ve a Arrimadas, que ha sido portavoz parlamentaria en la última legislatura, como la sucesora natural por ser la persona con más apoyos y que más consenso suscita. Para convertirse en líder del partido tendría que enfrentarse a unas primarias, proceso del que ha comunicado mostrarse partidaria en diferentes ocasiones.

Parece que las tornas están cambiando dentro de la formación naranja. Según Arrimadas son las mandatarias en quienes más confía para la nueva formación del partido. De momento han sonado nombres como el de Begoña Villacís, Patricia Reyes, Marta Rivera, Marta Martín, Marina Bravo o Lorena Roldán.

Este cambio de paradigma, que mira por la elección del personal más cualificado sin contar con la barrera del género, ya se pudo observar en 2018 con el gobierno que planteó el PSOE, que incorporaba once ministras frente a seis ministros. Aunque aún queda mucho por hacer para romper el gran techo de cristal de la política española. Hasta la fecha el único precedente de una mujer al frente de una formación política nacional fue Rosa Díez en UPyD.

Es cierto que sí que ha habido mujeres consideradas líderes de partido, como por ejemplo el caso de Rita Barberá con el PP en Valencia, o Mónica Oltra con Compromís en el gobierno de la Generalitat, pero aún así ellas están siempre en segundo lugar.

Según un informe publicado por la ONU (Organización de Naciones Unidas) este mismo año, el 90% de Jefes de Estado y de Gobierno en todo el mundo son hombres, al igual que el 76% de los parlamentarios. En el 2015 se proyectaba que en 30 años se cerraría esa brecha, pero nuevas estimaciones según la tendencia actual indican que tomaría 107 años.

En el debate sobre la participación de las mujeres en puestos de poder, dentro del marco de la sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la mujer celebrado en la sede de la ONU en Nueva York, María Fernanda Espinosa, presidenta de la Asamblea General denunciaba que “A menudo las candidatas, políticas en ejercicio, ministras, parlamentarias, alcaldesas y lideres comunitarias, enfrentan grandes barreras: desde resistencias dentro de sus propios partidos hasta dobles raseros, y un tratamiento discriminatorio en ciertos medios de comunicación”.

Además, recalcó que algunos estereotipos sociales imponen que, lo que las mujeres llevan puesto o cómo lo llevan, parece que importe más que sus ideas, y que cuando las mujeres se expresan, o ejercen cargos de alta responsabilidad, la sociedad es dos veces más exigente.

A pesar de esto, son muchos los beneficios que aporta la participación de las mujeres en la política. Está demostrado que una mayor representación de mujeres en los Parlamentos asegura el avance en las reformas de leyes discriminatorias y un aumento en la inversión en áreas claves como salud, educación y protección social.