Una literatura para el pueblo

Las novelas “Terra Alta” de Javier Cercas y “Alegría” de Manuel Vilas fascinan tanto al jurado del certamen como al público.

Tras haber ganado el Premio Planeta 2019, Javier Cercas hace un llamamiento a la lectura popular de la buena literatura, “el Premio Planeta es muy especial ya que es genuinamente popular, es decir, la gente lo hace suyo. Ojalá la literatura volviera a ser relevante para la gente, ojalá volviera a ser popular”, afirmaba el autor poniendo en duda a los defensores de la novela elitista.

El pasado lunes, Javier Cercas, ganador del Premio Planeta 2019 y Manuel Vilas, finalista, se juntaron en el centro de la ciudad de Valencia para hablar de sus libros y sus experiencias dentro del mundo de la literatura.

“Terra Alta” cuenta la historia de un terrible crimen que sucede en esta misma comarca del cual se encarga Melchor Marín, un joven policía y lector voraz llegado desde Barcelona cuatro años atrás, con un oscuro pasado a cuestas que le ha convertido en una leyenda del cuerpo y que cree haber enterrado bajo su vida feliz como marido de la bibliotecaria del pueblo y padre de una niña llamada Cosette, igual que la hija de Jean Valjean, el protagonista de su novela favorita: Los miserables.

Se trata de un relato sobre la maldad, sobre el destino, sobre una persona marcada por la vida que tiene que crearse a sí mismo una y otra vez. “Terra Alta” son dos novelas en una, dos niveles estilísticos, dos mundos, casi dos géneros literarios.

Javier Cercas admite que este es un libro algo distinto a los anteriores, “yo me he esforzado en renovarme y abrir un territorio nuevo que hasta yo mismo desconocía”. La principal característica que lo diferencia de sus anteriores trabajos es que “Terra Alta” es la primera novela que el autor escribe en tercera persona “lo que el lector encuentra en este libro son unos cambios formales que significan que hay unos cambios de fondo”, afirmaba.

El autor, como él mismo ha señalado, se convierte en esta novela en un escritor radicalmente distinto y radicalmente fiel a sí mismo. Porque si bien la historia de Terra Alta es pura ficción, Cercas se apoya en la realidad del momento para crear un telón de fondo imprescindible para el desarrollo de la trama.

A pesar de que las novelas de Javier Cercas y Manuel Vilas son muy diferentes en cuanto al género, sus personajes principales son muy parecidos ya que los dos tienen un objetivo principal que es el de construir un sentido para la vida. “En el caso de mi novela esa es una de las tareas fundamentales del narrador y el título de la misma, está íntimamente relacionado con esa tarea, es decir, la tarea de dar significado a la vida es la búsqueda de la alegría”, declaraba Manuel Vilas.

“Alegría” tiene un hilo conductor emocional: los viajes del narrador. Solo, con Mo, su pareja, o con su hijo Valdi. Viajes por todo el mundo, hoteles de todo el mundo en los que el escritor no encuentra su lugar. Ciudades que pasan por la retina de Vilas y le sirven de ancla para reflexionar sobre su pasado, su presente y sus demonios. Esta novela es el empeño persistente de convertir todo en alegría, hasta lo más triste, porque todo nos da vida y la vida es alegría.

Es un libro para leer despacio, para detenerse en sus frases como el que saborea un manjar exquisito. Es un libro que crea un debate interno en el lector que tiene que reflexionar sobre si lo que piensa es correcto o se decanta por lo que intuye el personaje. “Hasta yo mismo leyendo mi propia novela puedo estar en desacuerdo con lo que el narrador dice, ahí está la grandeza de la literatura, las múltiples oportunidades que abre al lector que puede interpretar las ideas y decir si está de acuerdo o no”, afirmaba el autor.

Todos los personajes tienen un nombre de músico porque según Vilas todos tenemos un alma que coincide con un célebre compositor. Bach, su padre, Wagner, su madre, Mo, de Mozart, su mujer, Valdi y Bra, sus hijos. “Vi que era un homenaje condecorar a gente corriente con nombres de ilustres de la música. Me di cuenta de que era muy bonito y que podía bautizar a toda mi familia con nombres de músicos y eso es una forma de inspiración literaria y de belleza”.