Las cadenas de alimentación y los intermediarios se aprovechan de la crisis de la COVID19, según los agricultores

La patata sube un 5,8%,y las frutas frescas (11,3%), para el consumidor, mientras que los productores valencianos perciben un precio irrisorio en el campo

No toda la economía está crisis. Al menos, así lo ha denunciado este miércoles la Unió de Llauradors. En su opinión, las grandes cadenas de alimentación y los intermediarios se están aprovechando de la situación derivada de la COVID19 para subir los precios a los consumidores sin trasladar dichos incrementos a los productores, aumentando así sus márgenes comerciales.

Según la Unió de Llauradors,  “Esta subida de precios al consumidor -que no se traslada al productor- estaría totalmente injustificada”. Así explica que, de acuerdo con los datos del INE, el índice de precios al consumidor (IPC) relativo a la alimentación ha aumentado un 2,0% en lo que va de 2020, mientras que el índice general para el conjunto de la economía, no solo no ha aumentado, sino que se ha reducido un -1,2% en el mismo periodo. En este contexto, la cuota de mercado de grandes distribuidores ha subido durante el confinamiento.

Esta situación, en opinión del sindicato agrario, tiene un responsable: “las administraciones públicas han favorecido el incremento de la cuota de mercado de los grandes supermercados limitando el uso de los canales cortos de comercialización y los mercados de venta no sedentaria, lo que le ha eliminado de un plumazo la poca competencia que podían hacerles estos canales de distribución a gigantes”.

Productos como las legumbres y las frutas frescas (11,3%), las patatas (5,8%) o la carne de ave (3,3%) han sufrido importantes subidas para el consumidor. En contrapartida, está el caso de las patatas y las cebollas donde LA UNIÓ denunciaba hace unos días los precios irrisorios para los productores de la Comunitat Valenciana hasta el punto de dejar una parte de la cosecha en el campo sin recolectar. 

Caída importante de precios a los agricultores

Desde la perspectiva de la producción, los informes semanales de coyuntura del MAPA, que ofrecen los precios pagados a los agricultores y ganaderos, muestran como muchos productos agroalimentarios han sufrido drásticas caídas de precios. Así, por ejemplo, el precio medio de la berenjena, el pepino o la fresa ha caído por debajo del 60% entre ambos meses, al igual que el calabacín (-41,4%), el plátano (-36,5%), la mantequilla (-13,4%), el pollo (-7,1%) o la ternera (-3,1%).

Por su parte, el eslabón mayorista, como muestran los datos de MERCASA, ha mantenido una tendencia creciente en lo que a precios percibidos se refiere. Todos estos datos indicarían que el incremento del precio de la cesta de productos alimentarios del IPC se debe a un mayor margen de beneficio de los intermediarios y las grandes cadenas de supermercados y no para los agricultores y ganaderos.

Desde la Unió de Llauradors se recuerda que ya ha denunciado en numerosas ocasiones el incremento constante de la brecha de precios ente los consumidores y productores durante los últimos años – acrecentada particularmente en este periodo de crisis sanitaria -, lo que afecta significativamente a la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria.

En este sentido, la organización ha propuesto a través de su organización estatal Unión de Uniones catorce enmiendas en el proyecto de Ley sobre medidas urgentes para el sector agrario, que se está debatiendo en estos momentos, para la actualización de la Ley 12/2013 sobre cadena alimentaria. Entre ellas, ha propuesto la regulación de la posición dominante dentro de la cadena, el refuerzo del marco legal relativo a las sanciones y denuncias, mejoras en la definición de venta a pérdidas y la ampliación del listado de prácticas desleales, mecanismos que considera clave para mejorar la posición de los agricultores y ganaderos en la cadena de valor agroalimentaria.