Mundos paralelos

Supongo que a ustedes les pasará como a mí, que tengo amigos que parece que vivan en mundos paralelos, sin ninguna conexión entre sí.

No es que a algunos les parezcan las cosas bien y a otros mal, que sería lo lógico y hasta lo esperable de la errática condición humana, sino que unos ven blanco donde otros aprecian negro y viceversa. Lo que digo: como si vivieran en dos mundos distintos.

Esto se ha agudizado en tiempos del coronavirus, donde unos ven una impecable y humanitaria acción del Gobierno mientras otros lo acusan de criminal y desalmado. Ambos, además, aportan lo que para ellos son pruebas irrefutables.

En este tema del coronavirus, como en todo lo demás, lo peor es que ambos grupos tienen toda la razón. Unos, en su universo particular leen un tipo de noticias, reciben una serie de informaciones y acceden a unas redes sociales determinadas que pintan el mundo del color de sus expectativas. A los otros, en su galaxia particular, les sucede lo mismo: que sus fuentes de información se lo dibujan a su personal modo y manera, con lo que también se creen en el uso absoluto de la razón.

Para más inri, ambos grupos son impenetrables uno por el otro, ya que beben en fuentes informativas distintas y hasta antagónicas y ni siquiera se les ocurre asomarse al abrevadero de quienes no piensan como ellos.

No hace falta que pongamos nombres y apellidos a los medios de comunicación de uno u otro signo. Lo único cierto de ambos es que han creado un perfecto muro de incomunicación entre el personal. Claro que quizás sea mejor de esta manera, que cada loco siga con su tema, como dice el refrán, y así no chocan unos y otros. Porque lo lamentable será el día en que ambos mundos paralelos colisionen; entonces, el enfrentamiento hasta entonces sólo en el mundo de las ideas, podría hacerse más real y de resultados imprevisibles.  

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación