Independentismo y coronavirus

El independentismo catalán, al  igual que el COVID 19, sigue entre nosotros y es más que probable un repunte a comienzos del otoño.

Durante el estado de alarma y el confinamiento ha sido eclipsado, como todo lo demás, por la pandemia del coronavirus, pero no ha dejado de estar presente. Si no, ahí están las actitudes díscolas de Joaquim Torra y su insidioso y sibilino eslogan de que España nos mata, en vez del anterior y más explícito de España nos roba.

Es que algo tan arraigado y con tanto predicamento, incluidas las concesiones de Pedro Sánchez, no tiene por qué desinflarse ante una virulencia que no hace acepción de nacionalidades ni  de ideologías.

Lo único que le ha permitido la pandemia al presidente español es ganar un poco de tiempo ante la amenaza constante e inminente de que se reanude la comisión negociadora de igual a igual prevista entre los Gobiernos de España y de Cataluña.

Tampoco debe engañarse en portavoz del PP en el Parlament catalán, Alejandro Fernández, con su mordaz ironía ante la apelación que hace Torra al turismo español de que vaya a Cataluña. Lo mismo hacen las Islas Baleares respecto a los alemanes y eso no tiene ningún significado político. Es igual que cuando Oriol Junqueras apelaba a su amor a España durante su juicio por el referéndum ilegal: se puede amar a España y a las islas Seychelles sin tener que optar ni por una ni por otra.

O sea, que lo del coronavirus no ha sido más que un paréntesis, pero que las aguas del independentismo siguen estando a la altura donde estaban y, querámoslo o no, corremos el riesgo de que nos aneguen a todos.

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación