500 kilos de limones ecológicos de la Vega Baja para el licor más solidario

Miembros de la asociación ADIS en el sur de la provincia de Alicante participan en la producción de Vega Scorza como parte de su proyecto de integración.

En tiempos difíciles, la vocación solidaria es un activo a preservar. Un valor necesario para ayudar a personas a integrarse y desarrollar una función como parte de un conjunto. Así lo ve y así lo pone en práctica Vega Scorza, empresa alicantina productora del primer limón ecológico sin aditivos ni conservantes, que ha contado con la asociación ADIS y sus miembros para participar en la producción

Con el objetivo de sensibilizar a la gente de que las personas con diversidad funcional tienen cabida en sociedad, Vega Scorza busca apoyar a quienes lo necesitan en su lugar de origen, la Vega Baja. Los limones ecológicos cultivados en la comarca del sur de la provincia de Alicante son la base del producto, y las personas con diversidad funcional que forman parte de ADIS son una parte muy importante del proceso.

Lo hacen pelando la corteza del limón a mano, preservando el carácter artesanal, natural y sin procesos industrializados del producto. Limón a limón, los miembros de ADIS pelan 500 kilogramos de cítrico al mes de una forma respetuosa con el medio ambiente y ayudando a crear un producto que promueve el “precio justo”, ya que contempla el salario de los integrantes de ADIS.

La importancia de crear un producto

El contrato de ADIS y Vega Scorza supone un estímulo para quienes forman parte de la asociación. Tal como cuenta Victoria Serrano, psicóloga del centro especial de empleo de ADIS en Benejúzar, proyectos así ayudan a que los integrantes de la asociación “ganen su salario y tengan autonomía”.

“Tareas como esta, pelar limones en grupo y en la que se plantea una interacción, son muy beneficiosas. Ellos ven que trabajan al mismo nivel que los que vienen de Vega Scorza”, cuenta Serrano, que ve en esta iniciativa de “integración e igualdad” el valor añadido del arraigo a la Vega Baja, de donde son los miembros de ADIS. “Trabajan con limones y con este producto que es parte de la comarca. Viven la importancia y beneficios de crear un producto”, añade.

Javier Vidal, CEO de Vega Scorza, valora el esfuerzo y el impacto, sobre todo a largo plazo, que este tipo de iniciativas tienen en la sociedad. “Cuando tienes la oportunidad de trabajar con personas con diversidad funcional te das cuenta de lo que te aportan: compromiso, disciplina, amor, ternura y respeto, valores que se van perdiendo en nuestra sociedad”, afirma.

Este proyecto, como Vega Scorza y como el propio Javier Vidal, nace en la Vega Baja. “Yo soy de Orihuela, conozco lo que hacen y lo que pueden hacer, su creatividad y su trabajo”, valora el fundador de la marca. “Donde llegue nuestro limón queremos que llegue nuestro proyecto”, añade. Un proyecto escalable, que ve en este tipo de acuerdos y en diferentes ONG y asociaciones una forma de devolver a la sociedad parte de lo que recibe de ella, con retribuciones laborales justas e integración profesional de personas con diversidad funcional.