Timos informáticos

Los timos informáticos empiezan a ser tan viejos como el tocomocho de antaño, en el que el listillo de turno colocaba al pringado un montón de papeles como si fueran billetes de mil pesetas. El decano por internet es el del nigeriano que te da millones de dólares para que los blanquees siempre a cambio de algo.

Lo bueno del caso es que ambos o sus variantes aún funcionan, a tenor de lo que se ve por ahí. Pero siempre se innovan, claro. Lo que ahora se lleva es el regalo en algún concurso en el que no se ha participado, aunque a veces sí que uno tiene esa aplicación, en el que te piden tus datos personales para poder cobrarlo. En el fondo, el esquema sigue siendo el mismo: utilizar el ansia o la codicia del personal para sacarle la pasta.

Más insidioso, porque no apela a ningún ánimo de medro económico, es el de informarte que tu cuenta bancaria ha sido bloqueada y que des una serie de referencias para desbloquearla. Da lo mismo que uno no tenga relación con la entidad bancaria de marras, porque siempre hay alguien que pica; y no te digo nada si por casualidad es un banco con el que uno opera…

O sea, que no hace falta ni salir de casa para que te estafen. A veces, incluso, debido a tu buena fe, como esas cuestaciones para causas dudosas y que hacen millonarios a sus promotores. Por eso, la regla de oro para evitar los timos es la de no contestar a nada sospechoso de carácter electrónico y esperar que por algún medio más convencional y fiable alguien se ponga en contacto contigo.

Resulta lamentable, pero todo esto no hace más que aumentar la desconfianza, incluida en ella las equívocas y nebulosas encuestas telefónicas en que, so pretexto de averiguar tus hábitos de consumo, te saquean tu intimidad. Por eso, por esa desconfianza en las respuestas, fallan cada vez más los sondeos de opinión y no sólo los políticos.    

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación