Ascer advierte al Gobierno que Fondo Nacional de Sostenibilidad dejará fuera del mercado a muchas empresas

Aseguran que “en la coyuntura actual, con empresas atravesando problemas de liquidez y con una gran incertidumbre, el impacto del fondo será inasumible para un gran número de empresas”.

La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) ha dicho basta al Gobierno de España, y concretamente, al ministerio de Transición Ecológica al posicionarse contra el Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE), ya que, en su opinión, “torpedea la competitividad de la industria cerámica española frente a nuestros socios europeos y de fuera de la Unión”. En su opinión, se trata de “un nuevo mazazo en la factura energética de la industria. Su implementación acabaría con todo el beneficio anual del sector”.

Según Ascer, en la coyuntura actual, “con empresas atravesando problemas de liquidez y con una gran incertidumbre, el impacto del fondo será inasumible para un gran número de empresas”. En este sentido, recuerdan que el coste generado por la implementación del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) en el quinquenio 2021-25 para el sector cerámico ascendería a 213,5 millones de euros adicionales, cifra que supone prácticamente todo el beneficio anual del sector.

La patronal cerámica considera que “en el contexto actual en el que las empresas del sector presentan una cuenta de resultados debilitada debido a la crisis del COVID19, el impacto del FNSSE dejará fuera del mercado internacional a un gran número de empresas, ya que no podrán trasladar este coste adicional al precio final y mermará su competitividad”.

El Ministerio de Transición Ecológica ha elaborado un anteproyecto de ley que extiende a todas las empresas que venden energía -y no sólo a las eléctricas como sucedía hasta ahora- la obligación de financiar los 7.000 millones destinados cada año a las renovables, la cogeneración y la valorización energética de residuos (RECORE). El FNSSE establece un reparto entre los sectores energéticos (productos petrolíferos, gas natural y electricidad) para evitar así subidas del precio de la electricidad, lo cual desincentivaría la electrificación de la economía y la inversión en fuentes renovables, contrarios a los objetivos de descarbonización. Las obligaciones de las aportaciones al FNSSE recaen sobre las comercializadoras de sectores energéticos, y el coste acabará siendo repercutido a los consumidores finales.

ASCER ha presentado una batería de alegaciones con el fin de defender al sector y a la industria ante una nueva falta de sensibilidad del gobierno por la Industria, el único eslabón de la economía que hoy por hoy está garantizando empleo estable y de calidad y que está soportando en buena medida la economía española en este contexto de crisis sanitaria y económica.

Las alegaciones van orientadas principalmente a evitar que sectores que no tienen una alternativa al uso de gas natural, y que compiten en mercados internacionales, no se vean perjudicados por la creación de este Fondo.

El FNSSE entrará en vigor de forma escalonada en el periodo 2021-2025, comenzando con un peso del 20% en 2021 y alcanzando el 100% en 2025. Año en que, si este planteamiento sigue adelante, la factura energética sectorial se incrementará un 14%.

Este fondo implica un sobrecoste para el sector sin ofrecer nada a cambio, cuando el sector ha puesto de manifiesto el deficiente estado de las redes y el excesivo coste de la energía frente a sus competidores. Así que no sólo no se ponen medios para mejorar el sistema sino que además, se pretende pagar más por el mismo sistema deficiente.

De nuevo se hostiga a la industria para que abandone el consumo de gas en un plazo nada realista y sin ofrecer alternativas técnicas viables ni garantizar su competitividad. Resulta contradictorio que desde el gobierno se insista en el apoyo a la industria cuando en paralelo se plantean mecanismos como el FNSSE, que no sólo golpea a la competitividad de la industria, sino que desincentiva totalmente la inversión y la llegada de fondos extranjeros.

El sector asume su compromiso con la descarbonización, no en vano ha reducido sus emisiones un 50% en los últimos 30 años y es líder en eficiencia energética en sus procesos, sin embargo, es preciso ser realistas y tener un horizonte técnico y competitivo claro para acometer esa transición. Hoy por hoy no hay ninguna alternativa energética al gas natural que garantice la viabilidad técnica y que sea competitiva. Forzar al sector a esa transición en el estado actual significa empujarlo a su destrucción y con él, los 60.000 empleos que de él dependen.