La internacional futbolística

Por primera vez, que yo sepa, la selección española de fútbol va a ir a una Eurocopa con más jugadores de ligas extranjeras que de la nacional. Concretamente, son catorce futbolistas que juegan en Inglaterra, Italia, Alemania y Francia, frente a sólo diez que lo hacen en España.

Es decir, se acabaron las fronteras: el equipo que más jugadores aporta a la selección es el Manchester City, con cuatro y, como contraste, el Real Madrid no lo hace con ninguno. Esto ha provocado el enfado del madridismo, claro, pero sin razón, ya que el conjunto de nuestra capital sí que contribuye al torneo con tres deportistas aunque, eso sí, en equipos diferentes del español.

¿Hasta dónde puede hablarse, pues, de nacionalismo en el fútbol? ¿Son menos jugadores de la liga española, por ejemplo, Benzema, Kroos o Modric que Sergio Ramos?

Ante esta situación sin fronteras, se entienden, aunque no se compartan, los intentos de una superliga europea, la relatividad del tema de la nacionalidad y hasta que hermanos militen en países diferentes tras haber podido elegir una u otra patria por razón de filiación, como en el caso de Thiago y Rafinha Alcántara.

También es comprensible, entonces, que muchos aficionados se alegren más con los éxitos internacionales de los jugadores de sus clubes, aunque sean de nacionalidad extranjera, que con los logros de compatriotas que militan en otras formaciones. O sea, que quiérase o no estamos en la sociedad global, en un mundo de sentimientos vagarosos y transnacionales y ajeno a aquellos viejos pueblerismos de campanario que algunos quieren reeditar.

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación