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El Rey hace un llamamiento a políticos e instituciones a potenciar el entendimiento por encima de intereses particulares

Recuerda que la Constitución es el gran proyecto de transformación del país cuyo espíritu nos convoca a la unidad frente a la división, al diálogo y no al enfrentamiento, al respeto frente al rencor, al espíritu integrador frente a la exclusión

Una vez más, lo más esperado de la noche del 24 de diciembre ha sido el discurso del Rey Felipe VI que no volvió a defraudar, y a demostrar que está por encima de los intereses particulares, y en ocasiones, egoístas de los partidos políticos. Y de hecho, parte del discurso del Rey fue en esta línea, pues, hizo un llamamiento a políticos e instituciones a potenciar el entendimiento por encima de intereses particulares, para “aprovechar la oportunidad histórica que supone la pandemia para actualizar y modernizar nuestro país», recalcando que en esta tarea las instituciones y los políticos tienen una gran «responsabilidad».

Las instituciones, en su opinión, además de «tener siempre presente los intereses generales y pensar en los ciudadanos, de estar permanentemente a su servicio y atender sus problemas, deben estar en el lugar que constitucionalmente corresponde a cada una de ellas”, y por consiguiente, los políticos que la dirigen deben dar ejemplo y asumir las responsabilidades que les toca. En su opinión,  cada responsable político debe «asumir, cada uno, las obligaciones que tenemos encomendadas; respetar y cumplir las leyes y ser ejemplo de integridad pública y moral»,  incluyendo de esta manera a la propia  Casa Real en esta obligación.

Así, ha aludido también a la búsqueda de acuerdos. «El entendimiento y la colaboración son actitudes necesarias que dignifican las instituciones; más aún, las fortalecen, porque generan la confianza de los ciudadanos», destacó. Y pidió que «las diferencias de opinión» no impidan «consensos que garanticen una mayor estabilidad, mayor bienestar en los hogares y den la necesaria tranquilidad a las familias ante su futuro». También destacó que «podemos sentirnos especialmente satisfechos» del proceso de vacunación en España

De igual manera, ha centrado una buena parte del discurso en la defensa de la Constitución, y  de los valores democráticos que, durante los últimos 40 años, «nos han forjado como una sociedad fuerte y responsable». Para el Rey, «nuestros valores cívicos, junto al talento, la vitalidad y la energía que tenemos en la industria, en los servicios o en el campo, son los que deben estar muy presentes en la construcción de nuestro futuro».

En este sentido, ha aprovechado este momento para lanzar un mensaje a los dirigentes políticos ante las escenas de tensión en los últimos días en el arco parlamentario, remarcando que “la Constitución es el gran proyecto de transformación del país con la que nos integramos plenamente en las modernas democracias occidentales cuyo espíritu nos convoca a la unidad frente a la división, al diálogo y no al enfrentamiento, al respeto frente al rencor, al espíritu integrador frente a la exclusión”.

Una transformación que, a juicio del Rey, «no ha sido fruto de casualidad. Se ha basado en el esfuerzo y el sacrificio de muchas personas, de millones de españoles. Y que se ha debido a muchas razones: sentido de la historia, grandes acuerdos, generosidad, responsabilidad y visión de futuro».

Según Don Felipe, «la Constitución ha sido y es la viga maestra que ha favorecido nuestro progreso, la que ha sostenido nuestra convivencia democrática frente a las crisis, serias y graves de distinta naturaleza, que hemos vivido, y merece por ello respeto, reconocimiento y lealtad»,

Interdependencia mundial

Otro de los aspectos abordados por el Rey han sido los cambios registrados en el mundo que, en su opinión, “ es un hecho que los países dependemos, cada vez más, los unos de los otros; y que se requieren soluciones a nivel mundial para muchos de los desafíos que compartimos, como es el caso de la salud, que exige una colaboración internacional más eficaz y más reforzada”.

De igual manera, se ha referido a las nuevas tecnologías que están cambiando los tradicionales modos de producción de las empresas y por tanto influyen en el concepto mismo del trabajo, tal y como siempre lo habían conocido;  “a la vez observamos cómo, en ocasiones, se ponen a prueba nuestras convicciones, nuestros valores o se ven afectados nuestros principios de organización social y de convivencia en libertad”.

De igual manera, ha pedido a los españoles no caer en el «pesimismo», por el contrario, “debemos reaccionar», y  «tomar la iniciativa e intentar ir por delante de los acontecimientos, adaptándonos rápidamente a los cambios, teniendo siempre claro nuestros grandes objetivos y prioridades como país», y ha añadido que «todos deseamos una sociedad avanzada en lo económico y social, con empleo estable y digno, y con un estado del bienestar sólido, que siga impulsando la igualdad entre hombres y mujeres y que esté a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático».

Don Felipe además ha señalado que estos desafíos” suponen para España una auténtica encrucijada», pero también mencionó que son «una oportunidad histórica» para «actualizar y modernizar nuestro país, manteniéndonos firmes en nuestros principios democráticos y en los valores que inspiran nuestra convivencia».