Las mujeres, a la izquierda

Hay una leyenda o realidad, no se sabe muy bien, que dice que históricamente el voto de las mujeres es más conservador que el de los hombres. Así se explica que antes del sufragio femenino de 1933 se opusiesen a él connotadas socialistas, como Margarita Nelken, y que luego hiciese fortuna la frase de que a las mujeres les dieron el voto las izquierdas para que acabasen regalándoselo a las derechas.

De haber sido aquello cierto ya no lo es. En la actualidad, tras sucesivos movimientos como el Me too y otras variadas movilizaciones feministas, de acciones como las del género inclusivo y exaltación de los valores woke y otros de conciencia identitaria, el voto de las mujeres resulta más progresista que el de los hombres. Al menos, así lo manifiestan los sondeos de opinión más fiables.

No es extraño, pues, que aprovechando esa ola haya acciones políticas estrictamente femeninas, como el movimiento de Yolanda Díaz, Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García y Fátima Hamed, todas ellas pertenecientes a la izquierda más radical pero presumiendo de actitudes transversales. Movimiento similar, dicho sea de paso, que sería impensable en las filas de la derecha.

Porque este auge de la izquierda femenina le ha cogido a la derecha con el pie cambiado, aunque tenga mujeres de gran valía entre sus filas. Mientras que el progresismo ha sabido atraer a su causa a las féminas en general, el pensamiento conservador se ha quedado sin un relato alternativo atractivo que pueda oponerse a él y se ha mostrado incapaz de dar la batalla de las ideas, que es la única que de verdad importa.

Enrique Arias Vega

Periodista y Escritor. Ex director de publicaciones del Grupo Zeta, y de varios diarios pertenecientes a este grupo de comunicación