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Las problemáticas y los conflictos de oriente medio a debate en la Mostra

El palestino Rami Alayan, coguionista de ‘A House in Jerusalem’ denuncia que ”hay un intento deliberado de silenciar la verdad del pueblo palestino”

La 38 edición de la Mostra de Valencia vivió este sábado una intensa jornada centrada en las problemáticas y los conflictos de oriente medio, entre ellos, las problemáticas de los jóvenes turcos, y el conflicto palestino. En este caso, el guionista Rami Alayan, denuncia que «hay un intento deliberado de callar la verdad del pueblo palestino».

El palestino Rami Alayan, coguionista de ‘A House in Jerusalem’ junto a su hermano Muayad, ha presentado este sábado en la Sección Oficial de Mostra de València-Cinema del Mediterrani su película. Antes de hablar del film ha querido referirse a los acontecimientos que se viven en Gaza. En su opinión, «es un momento para la acción, todos debemos contribuir a cambiar lo que está pasando. Hay un intento deliberado de silenciar la verdad del pueblo palestino. Todo esto hace que nuestra presencia aquí sea significativa, por eso agradezco al festival que nos haya seleccionado». 
El largometraje aborda el duelo y el crecimiento personal de una niña judía-británica, Rebecca, que viaja con su padre desde Inglaterra a Jerusalén para iniciar una nueva vida que le ayude a superar la muerte de su madre. En su nuevo hogar, una casa antigua, habita el fantasma de una misteriosa niña palestina de su edad. Como explica el cineasta palestino Muayad Alayan, cuya familia nació en Jerusalén pero fue expulsada por la ocupación israelí, la película nace de sus recuerdos de la infancia: “De pequeños, a mi hermano Rami y a mí nos conmovían las historias de nuestros padres y abuelos sobre sus vidas antes de la guerra. Hablaban sobre sus campos, casas y tiendas, como la carnicería que tenía mi abuelo en Jerusalén Oeste donde mi padre trabajaba repartiendo mercancías en bicicleta”. Vivencias impregnadas “del dolor de una familia rota cuyas almas todavía permanecían en los lugares que se vieron obligados a abandonar y con las personas que amaron y que perdieron trágicamente” y que sirvieron de inspiración para crear “los fantasmas de los vivos en lugar de los fantasmas de los muertos”.

El título de la película, ‘A House in Jerusalem’ tiene por ello una importancia simbólica y un doble significado: “Se trata de la casa específica de una familia concreta y de lo que les ocurrió en 1948 y de la familia que se mudó para sustituirla. Pero también trata de la ciudad y de todo el país como hogar de numerosas historias familiares similares y de traumas parecidos. Por desgracia, hoy seguimos sufriendo la misma injusticia, las disposiciones y expulsiones forzosas de los hogares, lo que sigue creando fantasmas”. 
Un conflicto que está más vivo que nunca, y que la película muestra a través de los ojos de dos niñas cuyas miradas “no están corrompidas” por la política ni los prejuicios de los adultos: “Seguimos el viaje personal de estas niñas mientras experimentan el dolor y afrontan su propia pérdida personal, pero también reflexionamos sobre la pérdida y el dolor colectivos de los refugiados en general y de los palestinos en particular”.
La trama de ‘A House in Jerusalem’, ha explicado hoy en rueda de prensa el hermano del director y coguionista Rami Alayan, empieza y termina como una historia de terror: “Al principio tiene elementos de un terror sobrenatural clásico y al final es un terror psicológico más cercano a la realidad”.  Se trata de la primera película palestina “que recurre al género de terror para expresar la experiencia de la guerra, la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid”. No es una cinta de fantasmas al uso sino que “habla de fantasmas que surgen orgánicamente de la realidad de nuestra tierra natal. Es el concepto del fantasma de los vivos. Con millones de refugiados palestinos, sus descendientes que siguen en el exilio y otros que siguen desplazados de sus hogares hasta la fecha, así como lo que está ocurriendo ahora en Gaza. El concepto de los fantasmas traumatizados de los vivos es pertinente y habla de nuestra triste realidad”.
Resistencia jóvenes turcos

Por otra parte, la directora kurda Sevinaz Evdike tenía previsto presentar este sábado  en la Sección Oficial de Mostra de València-Cinema del Mediterrani su primer largometraje: ‘The Wedding Parade’, pero la situación de Oriente Medio le ha impedido obtener el visado.

La película sigue a tres jóvenes kurdas, Gule, Barin y Naze, que están planeando la boda de sus sueños en Serekaniye, una ciudad amenazada por la guerra cerca de la frontera con Siria. Cuando las primeras bombas caen sobre la ciudad se debaten entre huir y cambiar su destino o hacer realidad sus sueños.

Sevinaz Evdike, una de las fundadoras de la Comuna Cinematográfica de Rojava, cooperativa cuyas películas han pasado ya anteriormente por el festival, se estrena en la gran pantalla con esta cinta que, como ha explicado en declaraciones a Mostra de València, “retrata el impacto de la guerra en estas mujeres y sus vidas cotidianas”.

Nacida en la misma ciudad donde transcurre su largometraje, la cineasta ha explicado que como sus protagonistas, ella también se ha visto obligada a huir de su hogar en varias ocasiones: “La primera vez tuvimos que huir porque grupos radicales, que posteriormente pasaron a llamarse ISIS, invadieron la ciudad. Yo me fui durante cinco años, pero mi padre y mi hermano se quedaron allí y se negaron a abandonar nuestra casa. No tuvimos noticias de ellos en todo ese tiempo». En 2016 logró regresar a su hogar y en 2019, debido a la invasión turca, “nos vimos obligados a huir de Serekaniye por segunda vez. Fuimos desplazados y no podemos regresar debido a la ocupación en curso. Somos refugiados en nuestro propio país».

La película se basa en historias reales, vivencias y detalles que Sevinaz Evdike recogió de su familia y amigos durante esos largos años de guerra. Hay muerte, huida, dolor pero también sacrificio, lucha y resiliencia: “La boda de Gule simboliza la esperanza y la resistencia en medio del conflicto. Las decisiones a las que la familia debe enfrentarse reflejan los retos de las comunidades kurdas en regiones asoladas por la guerra. Pero a pesar de la adversidad diaria, se aferran a la felicidad, el amor y las tradiciones”.

Con la Comuna Cinematográfica de Rojava, que comenzó su andadura en 2016, “hemos producido varias películas de jóvenes locales, un logro increíble porque, antes de 2013, hacer películas estaba prohibido para todos nosotros”. La cultura, asegura Sevinaz, “que en el caso del pueblo kurdo le fue negada y perseguida durante décadas en Siria, es la llave para abrir todos los caminos. Cuando se pierde la motivación, a través de diferentes muestras de la cultura se puede levantar la moral”.